Alternativas eficaces de ahorro para la jubilación

Hay diversas alternativas más allá de los populares planes de pensiones. Analizamos qué ofrecen

Existe una amplia variedad de productos de ahorro que pueden contribuir en la planificación de nuestra futura jubilación. Siendo los planes de pensiones los que probablemente primero nos vengan a la cabeza cuando pensamos en dicho objetivo, no debemos obviar otras interesantes alternativas que tienen también mucho que aportar.

 

Rentabilidad esperada, liquidez o fiscalidad son algunas de las variables que tendremos que tener en cuenta a la hora de decantarnos por una u otra opción. Vamos a realizar un análisis breve y directo acerca de lo que podemos esperar de cada una de estas opciones.

Planes de pensiones (PP)

Los planes de pensiones son vehículos de ahorro previsional a largo plazo que permiten acumular un ahorro con el que obtener en la jubilación (y en otro tipo de situaciones contempladas en su reglamento) un capital o una renta para hacer frente a las necesidades propias de esa etapa de la vida o bien complementar mensualmente la pensión pública.

Son un buen aliado fiscal en el año a año, pues permiten desgravar las cantidades aportadas hasta un máximo de 8.000 euros anuales.

La variedad de planes de pensiones es una de las ventajas de estos productos, en los que cualquier ahorrador, sea cual sea su perfil de riesgo, encontrará un plan que se adapte a sus necesidades. Para aquellos que prefieran delegar toda la gestión en los profesionales, existe la opción de adherirse a planes de pensiones de “ciclo de vida”, de tal manera que la gestión del mismo estará adaptada a la fecha en la que se jubile el partícipe.

Además, es posible movilizar los derechos consolidados entre planes de pensiones manteniendo los derechos (como la antigüedad de las aportaciones) intactos.

Planes de previsión asegurados (PPA)

Son productos muy similares a los planes de pensiones en términos de régimen de aportaciones y rescates, posibilidad de realizar traspasos (incluso entre planes de pensiones y planes de previsión asegurados y viceversa) y fiscalidad.

La principal diferencia es que mientras el plan de pensiones se adscribe a un fondo de pensiones, el plan de previsión asegurado está formalizado en un contrato de seguro y ofrece una rentabilidad mínima asegurada.

Plan individual de ahorro sistemático (PIAS)

Los Planes Individuales de Ahorro Sistemático son un vehículo de ahorro que se sitúa a caballo entre Planes de Pensiones y Seguros. El capital genera una renta vitalicia y, a diferencia de los Planes de Pensiones, no tiene incentivos fiscales en el momento de la aportación, aunque sí tiene ventajas en su rescate si han pasado al menos 5 años desde la primera aportación.

Esta reducción fiscal en el momento del rescate puede llegar al 92%, que es la que se ofrece a titulares con más de 70 años y que respeten la antigüedad mínima de 5 años desde la primera aportación. Solo quedará sujeto a tributación el 8% de la renta.

El límite de aportación anual es de 8.000 euros y el máximo que se puede aportar al producto es de 240.000 euros.

Fondos de inversión

Los Fondos de Inversión son vehículos de ahorro-inversión que no están específicamente diseñados como producto de ahorro para la jubilación.

De hecho, ni sus aportaciones ni sus reembolsos están incentivados fiscalmente. Sin embargo, son productos que ofrecen muchas otras ventajas que los convierten en un buen complemento a otras opciones en el ahorro para la jubilación. Entre estas ventajas se encuentran:

Una gama muy amplia que abarca todo tipo de activos y áreas geográficas.

Liquidez prácticamente inmediata.

El traspaso entre fondos de inversión está fiscalmente exento, solo tributando en el momento en que efectivamente se dispone del capital.

No existe ningún límite en las aportaciones.

Depósitos

Los depósitos son alternativas de ahorro con un perfil muy conservador y, por tanto, con expectativas de rentabilidad reducida. De hecho, las rentabilidades actuales son históricamente bajas derivado de la situación reciente de bajísimos tipos de interés.

Son productos muy sencillos por funcionamiento y gozan de liquidez, aunque su rentabilidad puede quedar penalizada en algunos casos si se produce antes de su vencimiento.

Los depósitos, al no ser productos enfocados específicamente para el ahorro de la jubilación, no gozan de ningún tipo de incentivo fiscal. Se consideran parte de la renta del ahorro y como tal se integrarán en el IRPF.